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Definiciones

Generalidades

¿Qué es medicamento biológico?

Son medicamentos derivados de organismos o células vivas o sus partes. Se pueden obtener de fuentes tales como tejidos o células, componentes de la sangre humana o animal como antitoxinas y otro tipo de anticuerpos, citoquinas, factores de crecimiento, hormonas y factores de coagulación), virus, microorganismos y productos derivados de ellos como las toxinas.

Estos productos son obtenidos con métodos que comprenden, pero no se limitan a cultivo de células de origen humano o animal, cultivo y propagación de microorganismos y virus, procesamiento a partir de tejidos o fluidos biológicos humanos o animales, transgénesis, técnicas de Ácido Desoxirribonucleico (ADN) recombinante, y técnicas de hibridoma. Los medicamentos que resultan de estos tres últimos métodos se denominan biotecnológicos (Decreto 1782, 2014).

¿Qué es un biogenérico?

Un biogenérico, biocompetidor o biosimilar es un medicamento biológico que se aprueba y entra al mercado una vez las patentes de los medicamentos innovadores o de referencia se han vencido (Ministerio de Salud y Protección Social, 2014).

Es un medicamento altamente similar al biológico que entró al mercado inicialmente (también conocido como el producto de referencia). No se espera que se presenten diferencias clínicamente significativas con respecto al producto de referencia. Esto significa que se puede esperar un perfil de seguridad y efectividad equivalente entre ambos (Food and Drug Administration, 2020).

Aprobación de medicamentos biológicos 

Rutas de aprobación

En Colombia, el decreto 1782 de 2014 establece tres rutas para evaluar y garantizar la calidad, seguridad y eficacia de los medicamentos biológicos (tanto de referencia como competidores):

Independientemente de la ruta por la cual se opte hacer la evaluación, en los tres casos será necesario presentar información respecto a:

 

El ejercicio de la comparabilidad

En los casos de las rutas dos y tres, para la aprobación de biosimilares en Colombia no se requiere que las compañías farmacéuticas titulares del competidor presenten el extenso paquete de datos que deben entregar las compañías titulares del innovador. En el caso de los biosimilares se hace un proceso escalonado y secuencial para determinar que existe alta similitud en aspectos tanto de calidad, como de eficacia y seguridad entre el producto de referencia y el producto evaluado, descartando que haya diferencias clínicas significativas entre ambos.

La primera fase del ejercicio consta de una estricta caracterización mediante técnicas analíticas con el fin de obtener información sobre la molécula en cuanto a sus propiedades físico-químicas, inmunoquímicas, y a su actividad biológica. Posteriormente, se procede a descartar que existan diferencias significativas a través de las etapas de comparación no clínica, y finalmente, de comparación clínica. La extensión de esta etapa dependerá de qué tanta incertidumbre quede en las etapas anteriores. Hay casos en los que los estudios clínicos confirmatorios de eficacia podrán ser eximidos ya qué estos no siempre brindan información relevante para el ejercicio de la comparabilidad y su ejecución implica costos importantes.

 

Lecturas recomendadas

Denominación e identificación de medicamentos biológicos

Desde hace unos años se vienen dando discusiones en torno a cuál es la mejor manera de garantizar la trazabilidad de los medicamentos biológicos para asegurar un adecuado ejercicio de farmacovigilancia, y así poder identificar potenciales problemas de seguridad a tiempo. Hay quienes han propuesto mecanismos que implican la modificación de la Denominación Común Internacional para principios activos de medicamentos biológicos. En 2014, la Organización Mundial de la Salud propuso un mecanismo de identificación única de los medicamentos biosimilares mediante la asignación de un Código Único de Identificación denominado Calificador Biológico (BQ, por sus siglas en inglés) el cual se añade a la Denominación Común Internacional (DCI) del principio activo (World Health Organization, 2014).

Mientras que algunos países han adoptado este tipo de nomenclatura diferencial, hay otros que mantienen la DCI sin modificaciones. En Europa, La Agencia Europea de Medicamentos - EMA,  no tiene establecido un manejo diferenciado respecto a la nomenclatura de la sustancia activa del producto de referencia y del biosimilar. Por su parte, en Estados Unidos, la FDA emitió en 2017 la  guía “Nonproprietary naming of biologics products” con la cual se establece un sistema similar de diferenciación al propuesto por la OMS en el cual se adiciona un sufijo conformado por 4 letras minúsculas aleatorias a la denominación común internacional de la sustancia activa.

Por otro lado, países como Australia y Canadá han desistido en su intención de implementar sistemas armonizados con ese estándar, y han optado por el estándar en el que la Denominación Común Internacional no se modifica. Por su parte, Japón ha establecido su propio sistema de diferenciación, mientras que la mayoría de los países latinoamericanos no tienen una regulación al respecto y se utiliza la DCI sin modificaciones.

Para muchas organizaciones de la sociedad civil, la propuesta no es adecuada ya que añadir un elemento de diferenciación adicional podría generar confusión sobre los biosimilares sin un beneficio claro respecto a los mecanismos actuales que ya existen para facilitar la farmacovigilancia. Quienes se oponen al calificador biológico buscan propender por un robusto plan de farmacovigilancia que garantice la trazabilidad de información clave como el nombre de marca, fabricante y lote del producto, de manera que se pueda hacer seguimiento a cualquier producto biológico, independiente de que se trate de un innovador o un genérico.

 

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Intercambiabilidad

Dos medicamentos son intercambiables si estos pueden ser sustituidos sin que esto implique alguna diferencia significativa en resultados clínicos. Hay diferentes formas de llevar a cabo estos intercambios, por un lado, la práctica del “switching” o cambio de terapia implica que es el prescriptor quien toma la decisión de hacer el cambio con el objetivo de mantener los mismos resultados clínicos. Por otro lado, existe la sustitución automática, para la cual no es necesario acudir al prescriptor para ejecutar la acción del cambio de terapia por una equivalente, este tipo de intercambio lo hace el farmacéutico durante la dispensación.

Aún cuando existe abundante evidencia que soporta la seguridad y efectividad de estos medicamentos al hacer los cambios entre biológico de referencia y biosimilar (o entre biosimilares), países como Estados Unidos han establecido sus propias guías y requisitos para darle la designación a un biogenérico como intercambiable para que pueda ser sustituido automáticamente a nivel de farmacia. Por su parte, la EMA recientemente actualizó su postura regulatoria oficial frente a la intercambiabilidad  y emitió una declaración de respaldo.

 

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Inmunogenicidad

La inmunogenicidad es la capacidad que tiene una sustancia para suscitar una respuesta inmune en humanos o animales. En el caso de medicamentos biológicos puede ser deseada (como en el caso de las vacunas) o indeseada (y llevar a problemas de seguridad y/o efectividad).

Existen diferentes factores que pueden llevar a la aparición de reacciones inmunogénicas. Estos pueden estar relacionados tanto al paciente como al medicamento. En el paciente es de evaluar sus características propias (estado de su enfermedad, posibles medicamentos concomitantes). En el biológico, hay que considerar mecanismo de acción, frecuencia de administración, formulación, e incluso aspectos relacionados con el envase y empaque del producto y su relación con procesos de estabilidad.

Tras varios años en el mercado, no se ha encontrado evidencia que los biogenéricos tengan un mayor riesgo de generar este tipo de reacciones en comparación a los biológicos de referencia.

 

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Estrategias de bloqueo

Una de las razones por las que en algunos países se ha retrasado la entrada de biosimilares es la existencia de prácticas anticompetitivas relacionadas a la propiedad intelectual. Esto puede ocurrir cuando las compañía farmacéutica titular de la molécula innovadora protege su invención mediante más de una patente, cubriendo no solo la molécula en cuestión, sino también procesos de manufactura, nuevas formulaciones o dispositivos de entrega, entre otros (sin que en muchos casos el aporte al bienestar de los pacientes por estas nuevas innovaciones sea claro). Esta situación alarga el tiempo de protección de la invención inicial y puede implicar disputas legales para otras compañías farmacéuticas que quieran comercializar biosimilares. La estrategia se conoce como “maraña de patentes” o “patent thicket”.

Un caso paradigmático de esta situación es lo sucedido en Estados Unidos con adalimumab, uno de biotecnológicos más vendidos en el mundo. Allí, la compañía farmacéutica AbbVie es titular de alrededor de 100 patentes relacionadas con adalimumab, y aunque la patente de la molécula venció en 2016, las patentes secundarias han impedido el ingreso de la competencia.

 

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¿Cómo mejorar la comunicación sobre biosimilares?

Una vez que los competidores entran al mercado existe un panorama de desconfianza que repercute significativamente en su aceptación. Al tratarse de moléculas de una complejidad considerable, variabilidad inherente y mayor tamaño en comparación de los fármacos de síntesis química, desde el principio han existido preocupaciones en torno a la apertura de la competencia de este tipo de medicamentos. Sin embargo, estas preocupaciones contrastan con la abundante evidencia recopilada a través de varios años que respalda la seguridad y efectividad de los biosimilares. De manera que resulta importante que tanto los profesionales de la salud como los pacientes se familiaricen con esta evidencia y puedan tomar decisiones informadas frente al uso de estos medicamentos.  

 

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Genéricos en América Latina

Marco regulatorio de Biogenericos en Latinoamerica

Varios países latinoamericanos han aprobado marcos regulatorios para la entrada de biogenéricos y han establecido algunas disposiciones sobre asuntos como la nomenclatura de estos medicamentos y la intercambiabilidad. Parte de estas regulaciones se han basado ampliamente en guía internacionales y en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, mientras que otras tienen enfoques diferentes. A continuación se presentan algunas generalidades para algunos países de América latina:

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